Para mis lectores, cómplices, y amigos.

Busco compartir años de poesía aprendizaje, vicios y expectativas dejando libre la interpretación final.
Haciendo que la poesía se mueva y nos vaya mostrando algunas cosas que aún persisten en nuestra memoria. Ando en busca de poemas que no mueran, que me desafíen pero lo más importante que me brinden aprendizaje.
Como verán tarea nada fácil, pero confío que este dialogo abierto entre ustedes y yo dará frutos.
Bienvenid@s
Natalia Correa.

miércoles, 3 de junio de 2015

Para escribirle a la noche (SEPT 2012)



  
Con estos acordes  se despiden las amapolas de mis manos,
 el frenesí  lo guardo aquí y allá,
 sólo me queda esta sed de fantasmas  y sangre,
aquí te entrego mi corazón plagado mi corazón dormido,
la noche se bebe las  palabras
mientras el cuerpo vino natural
a vivir,
a despejar la  bruma,
te prometo música
mientras llueva,
 desnudo animal de cuerpo fino
 ven a  rasgarme las   entrañas,
ven a quererme bajo el alba
siendo libres conociendo mis heridas,
dispersa  hermosamente lo que me duela,
aunque estemos lejos todavía.

Natalia.


domingo, 5 de abril de 2015

Carta a la ficción



 Tiempo al tiempo, no había  tenido el silencio  necesario habitando en mí, como para  poder atravesarte  de  manera contundente. La  poesía sirve para   eso: para acomodar  o terminar  de  romper  el  alma.  Esta  carta te  la  escribo  especialmente  para los  días  malos, esos donde te saluda  la soledad  y se te clava  hasta las   costillas  atándote las  manos. Esas manos,  que saben  describir  universos,  que se me metieron tan adentro. Que aún ahora  habitan  bajo la  sombra. Justo a   ese   gesto tuyo que se come  el mundo, que coqueta  y  grita casi   musitando.
Compartir la fortaleza de tus ojos,  en medio de esta   astuta  niebla  es lo  que  hoy  me  hace  escribirte.  Hay  días  donde  tengo lágrimas de cocodrilo,  incapaces de manchar la tinta   con la que ahora  te  escribo. Siempre quise tu felicidad.   Y  aunque  haya     errado    tantas veces,  por momentos  creo que conseguí mi cometido. Ser feliz contigo,  ser feliz sin tÍ, pero siempre  con nosotros hilvanando el pensamiento.
Anuqué   te confieso  hay momentos  en donde también me pierdo, donde también me escondo,  incluso días  donde desearía no haberte conocido. Luego pasa el tiempo  y olvido esa amarga sensación. Y entonces, guardo pedazos de ti en  algunos  sueños que entierro.  Y es así,  como espero  mientras el sol quema, mientras el sol  arde. Que regreses un poco  con  esas olas  con el tiempo  atravesado,  para poder lloverme  y así caminar  hacia el mar  con  calma y  sin  miedo.
Por ahora es todo.  Pero no te preocupes un hilo rojo se encuentra  en  nuestras manos,   aunque se   rompa, se enredé, se  contraiga,  o parezca  no existir. Será la guía para  ir en  busca  del minotauro; sabrá  justo  donde dejamos   nuestros   corazones la última  vez. Además,   nos dará tiempo para escribir la mejor historia   de ficción, entre lágrimas de cocodrilo y venticas que de noche  se hacen perversas,  que de noche, se  hacen reales. Entre ese  hilo rojo, que se corta y nos asfixia, entre ese hilo rojo  que   se regenera,  que persiste y resiste nuestro propio  orgullo   habrá  un espacio para  revelar ese mundo  subterráneo que muchas veces le llaman amor.

                                            Natalia  Correa Texto y  foto.

domingo, 18 de enero de 2015

EL MIEDO

Tuve miedo de soltar la pluma  de escribir hasta el amanecer; de considerarnos  un abismo  conjunto. No puede amarte  como debía, como sabía hacerlo.
Y entonces vinieron las  noches amargas a solas, justo cuando tenía en mi boca tu recuerdo me apretaba junto a ti. Y  tuve miedo que me quisieras  más de  la cuenta  ¿Cómo vas a querer algo que se diluye? ¿Algo que se extingue?  Las palabras  por la noche venían todas juntas pero les concedí silencio. Me quedé inmóvil ante  tus manos:
Tú sabías que  temblaba
y ardía al mismo tiempo
que la angustia  llegaría
como antídoto  te besaba rápidamente. Como si hacerlo fuera acto necesario para   respirar, así torpemente  te mire a los ojos  te seguí los  pasos. Y  entonces las  palabras  comenzaron a dolerme  y tuve miedo tanto o más que ahora.

 Natalia  Correa

sábado, 29 de noviembre de 2014

SOY UNA MUJER FÁCIL DE OLVIDAR.



“I, I will be king
And you, you will be queen
Though nothing will drive them away
We can be Heroes, just for one day
We can be us, just for one day"

Soy una mujer  fácil de  olvidar
porque no dejo cabos sueltos,
ni tampoco amarras,
borro cada huella,
desato cada estrella
y las dejo  caer  como caballos  salvajes,
como  hormigas ardientes,
te devuelvo tus ojos,
el cuervo que soy
me ha devorado
tantas veces desde entonces.

 Soy una mujer fácil de olvidar,
entre  amor y cuchillos  afilados,
 justo porque he dejado de escribir,
 para darte el  silencio que en mi ausencia  necesitaras,
te  he enseñado a  odiarme un poco,
te he dado música suficiente,
para  cubrir  mí rastro
por si volviera aparecer.
tus partituras fueron mis manos
y mi oído era  tu música

Pero ahora, pareces más  fuerte que yo.
me desarmo y  sangro tal vez,
me abandono  y grito
también soy feliz,
guardo  todos  mis  gestos
 y los  tiro al mar,
dejando atrás  la solución acuosa  de la tristeza,
te doy lágrimas profundas hasta  vaciarme
por si el sol quema  y el agua ahoga.

Busco  ocultar lo más  íntimo
para que tu memoria no lo recuerde,
y no extrañes  el relámpago
ni persigas la luz,
porque  eso duele

 Soy una mujer que no sabe de   citas,
 ni tiempos  perfectos,
que habla  de más,
mientras  se emborracha  de poesía,
que le duelen  sus  muertos
 tanto como sus  huesos,
me escondo
en los   versos  de Alejandra,
brindo con David Bowie
cuando las  noches son muy largas
y cuando  la violencia  me amedrenta
Víctor Jara me sostiene,
María Gabriela sabe  cuánto te quise,
Calamaro cuanto te hubiera querido,
Miles, Miles,  forever  you.
Pink Floyd le abona a  mi soledad
Los  acordes  necesarios,
John, Paul,  George   incluso Ringo
han ido guardándolo todo,
para cuando   seamos  solamente una isla
donde se pueda soñar.
Salamandra  blues es  nuestro  diario de  viaje,
nuestro aguijón maestro,
para envenenar la mala música
que  habita nuestro tiempo.

Soy una mujer   fácil de olvidar
justo por mi silencio
soy una mujer  fácil de olvidar
Porque así lo quise yo.

Natalia  Correa.