Para mis lectores, cómplices, y amigos.

Busco compartir años de poesía aprendizaje, vicios y expectativas dejando libre la interpretación final.
Haciendo que la poesía se mueva y nos vaya mostrando algunas cosas que aún persisten en nuestra memoria. Ando en busca de poemas que no mueran, que me desafíen pero lo más importante que me brinden aprendizaje.
Como verán tarea nada fácil, pero confío que este dialogo abierto entre ustedes y yo dará frutos.
Bienvenid@s
Natalia Correa.

miércoles, 26 de mayo de 2010

La idea de un sueño

Entre lo que creo y soy
existen soledades susurrantes,
que menguan las existencias y el pulso
la primer palabra siempre resulta ser discurso,
estatua frágil que deshace lo que escribo,
mientras la herida florece y hiere a placer,
intuyendo lo invisible y los signos zurcidos por el tiempo.

Flacos abismos resaltan los horizontes abandonados,
gruesas esquinas filtradas por el sol
silencio maduro que dura un instante
va resguardando el palpitar de un corazón
aquí y allá todo suena tan simple
saliva llena de costumbres y resquicios de amor
que sube por los herrajes de una boca
para disipar el ruido desafiante de los días
acto oculto y difícil quemarse en el lenguaje
gota de agua que se desliza a través de señales.

Poesía firme, con entrañas muertas levitando por aire,
es así como la palabra va desdoblando mi interior
es así como la lectura del instante surge tendida
como relámpago iluminado.

Entre lo que se pierde y se desea
guardo tu nombre como poesía firme
para sembrar y perforar las noches
que me han dado ficciones y fantasmas de luz.

Repartida en el cuerpo
entre escollos y placeres
las caricias que aún debes
no resultarán ser suficientes.

Las páginas de mi sangre
se encuentran ya dormidas,
Inmóviles como música que se bebe
para evitar las pesadillas.

Poesía firme con lenguas de profecía
eléctrica historia de hueso y tinta
que estalla de pronto entre
aquellos rasguños verbales
y aquellas preguntas cargadas de tiza.

Por eso que creer en ti es crearte
creciente amor que empapa la tarde,
entre los desnudos ademanes
de tu cuerpo impasible e imparable,
poesía firma tan nítida e ingobernable.

Porque todo tiende a contar estrellas
a anidar los besos y tratar de entender los sueños,
poesía firme no para cobardes,
conquista sutil que se baña con tu resplandor
mientras en el mundo hay muerte y sinrazón,
este es mi refugio donde siempre estoy,
por eso, entre lo que creo y soy,
existe la lluvia pero también el sol.

Natalia Correa.


miércoles, 28 de abril de 2010

Carta de amor #1

A la deriva con palabras cortas que se ensanchan con el tiempo, así resulta el comienzo de nuestra historia. Probaré fortuna en la geografía que se manifiesta en la noche, porque ahora sé que duermes. No será difícil que me escuches. Llegue a ti escapando de los espacios vacios, por el grito de un cosmos salvaje. Vengo desde lejos desplegando el viento del extravió y la espesura. Temó como nunca ignorar tus señales, y perderme sin la fluidez y con el amor a mis espaldas. Te hablo de lo que temo... para que entiendas por tantos años mi cobardía y mi silencio.
Te quiero real sin ficciones capaces de asombrarnos. Porque hoy resuenan las cosas que no te he dicho, por eso hago del desvelo un atajo tan simple, por la experiencia de ver y sentir tus pasos.

viernes, 2 de abril de 2010

Frases Rotas...

De regreso
para inventar el orden de lo mágico,
como ríos bondadosos
que alimentan su caudal diario,
porque ya no basta,
hablar de fiebres y relieves fututos,
vivir apagados entre los ojos y el mundo,
entre noche incompletas tragadas por vacío.


Aún quedan frutos
que se palpan invisibles,
lengua y ser humano
arrancado por la bestia de sus sueños,
tiempo que se quiebra en la conjugación
húmeda de insistir.

Viento de verbo,
que alarga las voces
que la noche madura.
Cuerpo que padece
el simulacro del poema,
mientras encarna un nombre
mientras se conoce al hombre,
que ya no escribe, que ya no ríe,
que ya no vuelve, que ya no existe.

Allá el deseo: frases llenas de cicatrices,
feroces sombras de reflejos vivos,
que transfiguran los vestigios del fantasma
En piel de mundo, en bosque firme.

Porque todo tiende a huir
Mientras surge esa sed,
que nos borra el silencio
desde ahora aire disuelto,
escritura a carne viva
enigma puro del pensamiento.

De vuelta a las señales
que estremecen y aman,
a las entrañas de la muerte
que atraviesan los caminos,
a la risa de piedra, a las bocas festivas
vestidas por la palabra,
mientras un pájaro me mira
y así extiende sus alas.

Natalia Correa.



Foto mía.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Universo de astros y palabras

Dedicado a mi abuelo Salvador Correa Mota,
y para todas las personas, que han perdido a un ser querido
debido a una enfermedad tan terrible como el cancér.

Árbol de manos vacías,
y herrumbre sagrada,
que fue sólo un cuerpo
para darle forma tenemos al verso ,
labios en grito que resultan ser un misterio,
cruel hueco que se bebe la paz
para transitar en los márgenes
de lo inocuo y lo vació,
no he dejado de sentirte
así como tampoco he dejado de quebrarme
esperando tu regreso.

Ante un universo desnudo,
la soledad vigilante,
quiero articular movimiento
en cada una de las partes de tu cuerpo,
mientras tanto reparte mi sed
en tus palabras,
ser integro que transfigura
el deseo de seguir viviendo.

Árbol, espacio donde
se arropan los sonámbulos,
y se realizan los conjuros del amor.

Acumular lo que hemos sido
para luego no existir,
acercarse a donde inicia el fuego
para luego arder,
No siempre el instante,
hace breves las distancias
porque estruja y conoce,
porque siente y encarna,
los momentos que tendremos mañana.

Ante la emoción que transcurre
como un hervidero, como un río nuevo,
sueño que contiene astros en el pensamiento,
trasparencia de cálida zozobra
se enraíza en nuestra historia.

Juegos de nostalgia sin fortuna
que saben cómo nombrarnos,
pero también como cimbrarnos
ante la luna.

Árbol, señuelo incapaz
de aniquilar lo que nos forja,
prolijamente quieto
libro abierto de días viejos,
de pájaros, de líneas,
y su balanza con recovecos.

Ecos, nombres, y caminos
que en el aire se suscriben
como ruidos
llovizna letra por letra,
que de tu hueso se inventa y crea,
ojo que florece ante tus apariciones
sutil paraíso que dura lo que un sueño,
o un poema de pequeños resplandores.


Silencio de follaje dulce y extenso,
ceniza tatuada en el mundo,
recorriendo algún tiempo,
puño que avanza y golpea
los pilares de mis parpados,
entre un lenguaje que se desdice
observo tu cuerpo repartido
entre los muros
veo como cavas y te entierras
aún más lejos.

En tus ramas encalla el trueno,
Adentro de ti
existen razones y cuchillos
viento que se inventa y borra
en andar de luz,
con aquella estela,
con aquella sombra,
de un hombre
que siempre guardo
en la memoria.

Natalia Correa.


Foto mía.

lunes, 1 de febrero de 2010

Hablar con miedo



Cuando las palabras vivas
se sienten tan tristes,
y nos vamos estremeciendo
como la llave ante su cerradura,
como trueno que traiciona y enviste,
se vuelve papel, carne, azar sonoro
es así como el miedo
se bebe de un solo sorbo.

A lo lejos en el mundo está su balanza,
maquinando estrepitosos sueños
que no tienen naufragio,
quita el nombre del instante
para luego, esconderse en el sopor de un ave
donde encuentra sus raíces,
en el nido, en el caos, en la música su cuerpo,
vuelve como historia viva de vertebras largas,
da un paso, camina
algunas veces nos prométete un mañana.

Su aire caliente va quemando las cosas
mientras él sube por mis ya frases rotas:
Infieles dolores de pronto van calando muy hondo.
Pájaro con filo de navaja albergado en la memoria.
Amores ya secos que tuvieron historia.

Dejando mi lengua ante su custodia
nos hundimos en quimeras, esperando vida nueva,
sin embargo, por el miedo alentamos espejismos,
sentimos lo vil despidiendo a lo sagrado
dejamos arder lo que no, así conocemos el error,
y a través de su caudal comenzamos a correr.

Este miedo avanza a través de un parpadeo,
tiempo todo lo que pido es tiempo,
para que el agua recoja al viento,
y este venga con tiento para anunciar
que el amor está en movimiento.

Natalia Correa.



Foto: mía.

viernes, 15 de enero de 2010

Srita Poema (2) / version tercera.

Por los poetas que se niegan al final,
y escriben segundas partes
mediocres y de mierda,
de esas que decepcionan y afilan las cuchillas,
¡Poetas,¡ ¡poetas¡ que saben ser siempre la flecha encendida,
que brindan afecto con su lengua vestida,
que guardando secretos se les escapa la vida.

Sus palabras son el alcohol que los alimenta,
la soledad lo que alivia y los atormenta,
con esa incertidumbre que siempre se fermenta,
aparecidos de la nada y convencidos de lo cierto.

Con la tinta cocinada entre sus huesos,
sabemos que van persiguiendo al amor… sólo eso,
pero en el intento se hacen ruinas deshabitadas,
dolores sin gestos, ladrones sin rostro,
ladridos de perro, joyas dentro de los ojos de algún otro ciego.

Se sienten los dueños de esos abismos,
sabiéndose creadores de esté maleficio,
juntarán los ojos, juntaran los vicios,
se entregaran por entero
dejando unas pistas para quitarnos el miedo,
podrían ser hojas, simple terciopelo
de esas manos tan tibias que yo tanto quiero.

Escribe poeta… Escribe…
entierra tus manos, entierra tu cuerpo
comete pecados, amplifica destellos.
con una súplica que no duda y se enraíza,
con esa fuerza que arde, y arde
para luego contemplar la tarde.

Natalia Correa Márquez




Imagen: Bojan Nikolov.

viernes, 8 de enero de 2010

Correspondencia Poética

"Allí estuvimos, como agujas de reloj,
marcando el no tiempo […]
Y yo mordí, lento, el cuello de nuestra correspondencia.”"
Si el ser humano se arranca
dentro del riesgoso vaivén de su palabra,
abominable profundidad tocará su ser,
para hundirnos de golpe
en el lenguaje húmedo de los pájaros,
en la sentencia liquida del océano.

Astuto deseo que arde entre las manos,
viene de manera transparente con el pasar de los años
simulacro sin peso que abarcará los siglos,
oscilante energía que reconocerá la sombras
mientras la demencia no extinga
lo que hoy no se nombra.

A sí contemplo los brotes inmóviles de tu poema
en la anchura de la calle y en el fuego indomable
de nuestra compañía… para ser, para existir.
Surge así el agua que tanto te ahoga y alimenta.

No voy a tejer tu cuerpo en el sopor de la pesadumbre,
para morder almohadas y contar ovejas,
para guardar silencio, y no decirnos nada
subir un árbol, contar belleza para luego
evaporarnos muy adentro de manera dolorosa,
y sentir la ausencia triste de la tarde.

¿Seremos soledades que por miedo no se tocan?
Sin embargo, flotan volátiles ante tu olvido,
Amor que no se dice, pero se conoce
en punzante verso que naufraga todavía,
para negar el beso que existe por encima del suelo.

Ambos sabemos que eso no servirá de nada,
porque “Lo vivo” busca espacio para crecer
y enraizarse otra vez.

Si el ser humano se arranca
sabremos qué es lo que duele,
dormiremos los gestos
sin aquél placer dulce
que conoce la risa pero también la calma.

Asustados, cada quien se extraña
y se muere en el aire o en el agua,
como dos extraños esperamos el milagro
encendido en fulgores,
preguntando si escribirás, si volverás
si olvidarás nuestros temores.

Natalia Correa.