Para mis lectores, cómplices, y amigos.

Busco compartir años de poesía aprendizaje, vicios y expectativas dejando libre la interpretación final.
Haciendo que la poesía se mueva y nos vaya mostrando algunas cosas que aún persisten en nuestra memoria. Ando en busca de poemas que no mueran, que me desafíen pero lo más importante que me brinden aprendizaje.
Como verán tarea nada fácil, pero confío que este dialogo abierto entre ustedes y yo dará frutos.
Bienvenid@s
Natalia Correa.

domingo, 29 de octubre de 2017

Desértica ficción (Cuerpo adentro)

El silencio  es mi  hogar 
el lugar desde  donde  ahora  observo,
ahora sé que  la suavidad de la oscuridad
no  se  comparte,
que las  lágrimas no se beben
se desbordan,
que un relámpago  te alumbra
no te parte.

Tu nombre  se aleja ¿Y entonces  tu cuerpo?
se lo lleva la muerte,
escribir tu ausencia,
se ha  vuelto una costumbre   lacerante e inconclusa,
ahora  estás  en los  vestigios de   otros nombres,
 en los  sueños de otros   tiempos.

 Indeleble salida
 han sido tus palabras,
 como tu música,
aquí en las  entrañas a veces  arde el mundo,
y entonces  se pierden los  audaces   epitafios,
de   este cuerpo  que   abre  y  cierra   destinos.

El dolor  se  fermenta  en la  alegría,
y sólo así te  embriaga,
 y  sólo así te quema,
la acción  perpetúa  de caminar  a  la intemperie
y sentir…
vestirte con el aire  de los   días,
para  encontrar el lado dulce de tu  ausencia.

Yo elijo la vida no este amor a  destiempo,
que yace y se deshace cuerpo adentro,
las amapolas  te visten en  este  juego inerte
que se llama  deseo,
como desértica ficción
de palabras duras  que superan estaciones.

El recuerdo  es la llave  secreta,
los  brazos  fugitivos,
los  jardines de   tus ojos
paso a paso  a la orilla   de este mundo,
justo aquí  entre nosotros.

Natalia  Correa.



martes, 7 de marzo de 2017

Fantasmas

 Me han tomado  por  sorpresa,
han atado mis manos,
dejando líquida  tristeza  que amedrenta
a mi propia  sombra,
son pensamientos  ágiles
que conocen el origen del viento,
 y  su  delgada   textura.

 Saben la raíz de  mi nombre,
han aprendido a  danzar
 cada  noche,
 como palabras que arden  y queman,
 los  veo de  frente
sé  de  su  engaño sin embargo,  espero….

 A que  los   caminos   se vuelvan   espejos
y pueda duplicarme,
en lluvia  sedienta  y calor  intangible,
para quebrarse no se necesitan los  huesos
sólo  fantasmas,
con deseo hasta la médula
y un silencio denso y áspero.

Espero…

A que la   fragilidad me suelte los   labios,
busco  soltarme
y entonces  la tinta corre,
la  cólera  aparece
como  electricidad  que conoce
mi densidad   en un  arpegio

Los  años  han de  vaciarme
para  entender que aún nos  queda la muerte,
su color, su  golpe  y ahora la  cicatriz
ustedes  lo  saben ahora  yo también.

Entonces les arrebato mi nombre
corro, me desarmo
y ante la luz
ante su cercanía,
sólo cierro la  puerta.

 Natalia  Correa.







domingo, 29 de enero de 2017

...

Escribir  significa  dormirse impaciente,
para tener el  filo  entre las  manos
y  destrozarlo todo,
romperse  en distintas  escalas
encontrar  el cuerpo  que huye
y poseerlo
tirarse  al vacío sin amor  ni paracaídas.

Escribir podría  salvarnos a  todos
a  veces lo hace,
con fragancias  ocultas
y palabras ardiendo,
para evitar la tristeza.

Un pulso que  decepciona,  aísla
una estrella que  cauteriza  las  heridas
con  suavidad vegetal
y  calor  explosivo.
(Polvora – Diamante -  Acero)


Escribir  significa  dominarme  un poco
para  estar  en  el aire,
en un tiempo perfecto
donde miro tus labios
observado su  silencio
en naturaleza liquida
a punto de hablar 
en el poema.

Natalia  Correa.


























martes, 17 de noviembre de 2015

CALOR




“Habítame, penétrame. Sea tu sangre una como mi sangre.
Tu boca entre a mi boca.
Tu corazón agrande el mío hasta estallar.
Desgárrame.
Caigas entera en mis entrañas.
Anden tus manos en mis manos.
Tus pies caminen en mis pies, tus pies.
Árdeme, árdeme.
Cólmeme tu dulzura.
Báñeme tu saliva el paladar.
Estés en mí como está la madera en el palito.
Que ya no puedo así, con esta sed
quemándome.
Con esta sed quemándome.
La soledad, sus cuervos, sus perros, sus pedazos.”
Juan Gelman.


 La metáfora   de fuego  que el calor   trae consigo,
develará  tu nombre sobre el  mar
me hará bordearte  y así sentirte,
ahí  sobre las  olas   como una sombra   ingrávida,
 de húmedos pliegues  dispuestos a   desaparecer.

Resbalar como agua  entre un aullido,
donde la   noche canta  y la palabra  se despierta,
saber  que me miras  y el deseo circula en  tu  rostro,
hará que el ayer  esta noche coincida,
 acercarme … para jugar  el juego del silencio,
para  justo  poner en  tu boca  frutos  de una  época distinta,
y soltar los  andamios  de mi lengua,
  sobre tus  alas  de pájaro  de fuego.

La  ciudad  y mi  cuerpo  arden,
  sucumben  se  arquean,
incluso  desfallecen  sin embargo,
  mi corazón me alumbra  vagamente
y conoce un lugar donde habitan los  lobos,
donde ser animal
 no implica despilfarro  sino  astucia,
 donde  un fuerte  zarpazo 
significa una noble caricia  a   tu rostro,
 y  así me   transformo
 y  así   te concedo  un calor infinito.

Un calor que ilumina  al mundo
y se abre sobre ti
ahora no importan las  llagas
ni los   chacales del pasado,
escribir en tu nombre
 me arranca luciérnagas de los  parpados,
 y panteras de las  rodillas,
 la metafísica de tu cuerpo
 borra del mío  lo  aciago.

Ante tu sed de tigre negro
te incito, te persigo,  me desdoblo,
soy un abismo  que arde y  arde  ante tus ojos todavía.

Natalia  Correa.