Para mis lectores, cómplices, y amigos.

Busco compartir años de poesía aprendizaje, vicios y expectativas dejando libre la interpretación final.
Haciendo que la poesía se mueva y nos vaya mostrando algunas cosas que aún persisten en nuestra memoria. Ando en busca de poemas que no mueran, que me desafíen pero lo más importante que me brinden aprendizaje.
Como verán tarea nada fácil, pero confío que este dialogo abierto entre ustedes y yo dará frutos.
Bienvenid@s
Natalia Correa.

sábado, 3 de mayo de 2014

Poema al poema


"Mi amor es una fiebre que incesante
ansía lo que su virus alimenta,
porque en mi mal mi gusto se apacienta
y es por sí enfermo el apetito amante"



Con los años el poema ya no es hoja en blanco,
aquél  refugio intransferible o aquella palabra  sabia,
cuesta  y duele  saber su precio,
desprecio confeso,
es eso que nos  roba  el aliento,
piel  donde  están las  marcas  de las  equivocaciones,
cuerpo invisible que toma las armas
ante un mundo  siniestro.

 Vacio que juega  y descansa 
en una  sola vela,
 elixir que  envenena
vamos  subiendo,
seremos  breves,
mientras estemos  tan solos.

Poema:  fisuras que desvisten y  dan  calor,
arpón  asesino en un  mar inmenso,
deja de arrinconarme
dentro de la fragancia  de lo enfermo,
cuenta  conmigo si,
pero  no me mates.

pleamar infinito en lenguas  propias,
desprende lo que  fue y lo que no ha sido,
cobarde esbozo de mi misma
podrías   ser  valiente,
y no  llamar a la fiebre
para contestar tus preguntas.

Brota  como  nadie,
 saca a los fantasmas
de este corredor  nocturno  que  anuncia la despedida,
de  aquellas  promesas que  se  hicieron agua
solamente con la   semilla,
abre los  ojos  y deslízate,
entre estas  húmedas  paredes
de cristales y lagrimas tan vivas,
con las llamas y el sudor te vuelves inexacto: poema.

Me derrumbo con la boca seca y triste,
entre tu geografía  tan esteparia, tan continua,
apenas  pueda  ponerme de pie
te romperé las piernas,
me  abalanzaré salvaje  y con vida.

Ten presente  poema:
 la oscuridad  con la que me convocas
me levanta y me impulsa
a un sueño  intangible, 
donde serás una raya más  al tigre.

Natalia  Correa.



                          Ilustración : Natalie  Shau.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Una página

La  intrusión de  una página
con la  firme  promesa
 de  volver  con lentitud
a enraizarse,
de  sentirse a   tanto  viento,
y recordarse  como sombra  y música.

siente el árbol
su paciencia  vegetal
atraviesa  su refugio
transforma su piel  rugosa
en paisajes que rompen toda profecía.

mira  la  sangre del otro,
siéntela tuya
no dejes que corra desmesuradamente
es tiempo  de quemar  las  naves
es  deber  no rendirse  todavía.

conoce las  estrellas  y  su  brillo  poderoso,
el arrullo de la lluvia
que se enrosca  en  tu  oído
ante un dolor conocido
justo  ahora .

Recordar, recorrerse
en  ese  andar que se  pierde,
y sin embargo  se clava,
ante  la  turbia insistencia
que esta por dolerse  todavía, 
sin embargo,  la idea  del  fuego
la idea  del juego,   trae  a las bestias  consigo.

No  doy  tregua a   nadie,
incluso yo me pierdo
me desdibujo.

Soy piedra, abecedario  y laberinto,
a  veces pájaro de fuego,
ponzoña  donde  fundar ciudades
tierra  firme  y desnuda.

Cada  nudo es n una  pasión calcinada
por eso no  arranco  de  tus brazos
mi  brújula   casi animal
porque la  vida  me arrastra
me rompe, si me rompe
pero por ahora  me pertenece.

no olvido el vicio 
que por  tu boca  se  conoce,
y por  tu  lengua   se  desata,
palabras  hechas  pedazos,
aparecen  y golpean
en este  universo tan injusto  y  carnicero.

Natalia Correa.



jueves, 22 de agosto de 2013

A esta ciudad...



 A esta  ciudad  le duelen
 los  nombres que se pierden
las palabras  huecas,
plagada de belleza  irresponsable,
no importa  si la  poesía  aparece,
la  sombra  se la  traga,
la tristeza se la  bebe
y  la  barbarie  la tortura
sin embargo,
 algo en ella  resiste,
algo en ella  se mueve,
mientras  su estrella
 duerme todavía.

Por eso vaga  el tiempo
 casi musitando,
 casi sin  hablar.

A  esta ciudad  le crece musgo 
entre los  párpados,
la acosan las  balas,
pero la   gente  resiste,
pero la gente   resucita
con las  cenizas  de sus  muertos.

 En esta  ciudad  habitan  los  días
con uñas  y dientes,
respondiendo  las preguntas
que el dolor concede.

argamasa  de metal
 no entierres mi corazón todavía,
juego fúnebre
de aguas  inquieras,
no disuelvas  nuestros  nervios
dentro de un panorama   siniestro.

Tatuadas  y afiladas  son sus   intenciones,
en la   calle, en la  carne 
en un  charco de sangre,
su gritos  se pierden
y la  memoria  siempre arde
a  esta  cuidad  le duelen los  nombres
que se pierden
en lo  profundo de la noche.

Natalia  Correa.
        Foto y  edición  Natalia  Correa.
        Zócalo de  Cuernavaca.

domingo, 4 de agosto de 2013

Ella duerme mientras las Sirenas cantan…



Me emputa la gente mediocre
cuando sepan cuesta la vida,
será demasiado tarde,
me habré  desvanecido,
bebo  la sangre de  tantos muertos
en tu nombre,
no puedo despegar  los  impulsos
 que me guarda el desaliento,
puta  madre que el mexicano lleva
en la garganta,
sólo porque sueña 
 esa tierra  fecunda  de viceras  abiertas,
me emputa mi dormido país
de balas  constantes…

No voy a  despertar…
desde mi trinchera
planearé la  justicia social…

¿Cuál trinchera mujer?
¿Esa trinchera,  donde los  artistas arrebatan las palabras?
para luego  venderlas   como propias.
¡Ay  mujer  no te duermas!
 Los  artistas  de hoy son plástico hirviendo
que conservan amaneceres
 en latas de aceitunas.
Me emputa  la gente  que duerme
mientras  México arde.

¡Sirena,  Sirena¡
 no muestres los  ataúdes  de mi ciudad
 las grietas amargas,
la  política añeja  de discursos   carcomidos,
los  perros  aullantes.
la soledad  insatisfecha,
el trabajo  maloliente
que  se esconde en la  oficina.



Ilustración  Mauricio Reyes.