Para mis lectores, cómplices, y amigos.

Busco compartir años de poesía aprendizaje, vicios y expectativas dejando libre la interpretación final.
Haciendo que la poesía se mueva y nos vaya mostrando algunas cosas que aún persisten en nuestra memoria. Ando en busca de poemas que no mueran, que me desafíen pero lo más importante que me brinden aprendizaje.
Como verán tarea nada fácil, pero confío que este dialogo abierto entre ustedes y yo dará frutos.
Bienvenid@s
Natalia Correa.

lunes, 12 de julio de 2010

Endemoniada (2)

Después de la primer tormenta las palabras saquean
los argumentos,
el pretexto devela la máscara y viceversa,
lo que se pierde en un verso engreído
es mucho más doloroso que los años
transformados en vacio,
luz profana y disuelta
has de volver para conocer los daños
y los vestigios de un cariño.

Endemoniada
letra por letra entre naufragios distintos,
deriva de belleza madura que enciende
la llama y el salitre

Una vez enterrada la semilla
los cuerpos de lo que fuimos antes
florecen y se alzan como secos parpados
antes de mirar el agua..

Porque un poema no es derrumbe
palabra hueca que pueda olvidarse,
te doy tantas frases que en el odio
terminan refugiándose,
todo está en su órbita tan sonoro y triste,
sumergido entre el mar y sus tinieblas,
descalzos lienzos ocultan lo que arde todavía.

Endemoniada
hecha de terco desamor y ansias rotas,
espía que resplandece ante el olvido,
entre ramas y lenguas circula su veneno
reverbera como fiebre en su centro,
inquieta canalla de súbito poder,
emerge, seduce y miente
siente, destruye y vuelve.

Cruza y sé desvanece
entre los escombros,
de los fragmentos
hace su naturaleza,
dicen que arde como centella,
que avanza como una fiera,
rabiosa perfora el tiempo
con la esperanza de dormir
lo que va llevando dentro.


levantando sueños como tumbas
gime de pie al ritmo de una piedra,
con inútil ternura retiene los astros caídos,
mientras pulsos de melancolía levantan su corazón
Frio y frágil sendero donde enterrar todo ese amor.


Un ojo al filo de la hermosura
termina rompiendo tu imagen,
Señal de impaciencia y deseo
fuga que escribe en su pecho,
abierta a todo fulgor,
pensamiento que brota,
grito que hierve,
en un breve garabato,
mientras la lluvia
no sede en su interior.

los vientos juegan a engullir lenguaje
ojos, papel o navaja,
reunidos en alfabetos limpios,
promesas en combate de estos labios míos.

Por eso la palabra “nunca”
encarna en follajes y se desnuda,
con el terror de sentirse inhumana,
encendida y sin respuesta,
tiende a ser refugio en el vacio de la nada.

Me importa un carajo
que acuchilles estrellas,
que estés en tierra sorda y de escalofrió,
que te sientas tan solo
extrañando lo que fuimos,
ahora la endemoniada he de ser yo
y tu aquél imbécil que inexorablemente
me abandono, y que nunca un poema me escribió.

Natalia Correa.


lunes, 28 de junio de 2010

Calor de verso color de mundo


Calor de verso color de mundo,
eléctrico deseo que va palpando la noche,
que se deslinda de las horas tranquilas
para fundarse y crecer en el ruido,
de intocables grietas de conocidas mudanzas.

Tú resultas universo suficiente para fluir,
para quemar y enredar estrellas como faros,
así ofreces la posibilidad de decir mi amor en sueños,
siempre conoces mi afán y mi quietud
y vas como sombra dispersa
sembrando los ecos que diré mañana.

Erguida señal que viene vibrando
entre los rastros luminosos,
con cada día de paisajes y cortejos,
haremos de la risa suave arma,
que consiga detener el odio
retenido en la garganta.

Tú perfora lo golpeado, lo inexorable,
Canta los signos de creación y abismo,
desnuda las partes dormidas
de nuestra palabra,
inunda el aciago oleaje
cargado de profecías,
retén mi mirada
mientras sea invierno,
sálvame y protégeme
de este amor incierto.

Se puente de serpientes y guirnaldas
que en riesgo envuelve a su magia,
mientras la sed y el lenguaje
encuentran ya su marcha,
como nubes que con el beso
del agua simplemente se ensanchan.

Porque desembocar es desvanecer,
en las rotas arenas del polvo,
y los resquicios zurcidos del tiempo.

Por eso, caer ante lo atroz es negarse a lo dulce,
significa retroceder para cubrirlo todo
mientras no llegas, mientras no estás,
y sin embargo amanece.

Abre los ojos y date cuenta
que la imagen no es grito, ni reflejo,
dime de donde proviene la sequia
que hace que lo puro se levante,
antes de que el viento lo devaste,
antes de que sol ya no lo aguarde.

Calor de verso dolor de mundo,
cuchillo de verdad, palabra de principio
cuando los recuerdos son siniestros bálsamos
que a mi lado duermen,
la ciudad de cielo negro responde
en combate, con un festín de estrellas afiladas,
grabando lo vivo sobre sus muros,
huesos y calles desenterrándose
entre delirio y ceniza es lo que hay,
feroz brasa en los labios
con el sabor rabioso los años.

La música es el ángulo que moldea
nuestro encuentro,
presa escrita que deletrea
lo imposible, ya no a destiempo,
seremos dos párpados que sueñan
y construyen universos,
una flor nocturna
que nace de nuestro torrente,
seremos calor de mundo,
color de un verso transparente.

Natalia Correa.

Imagen de Alvarock Davii :
Acá puedes encontrar más de su trabajo.
http://www.flickr.com/photos/davii/2904287306/
Gracias carnalito que buena dupla foto-poética.

viernes, 4 de junio de 2010

Hombre de mar

Hombre real hecho de sed y polvo,
isla de lenguaje que guarda los pensamientos
de azul que alimenta simulacros
que crece y se adentra como frutos eléctricos.

Hombre de mar los deseos ajenos son ingobernables,
entre lo que se tiene y se desea crecen flores o pantanos,
lentas formas que tejen la música
por parajes extraños y lejanos.

Liquida incertidumbre de ojos y márgenes frescos
por eso desliza tu quietud sobre mi pecho
para dormir a los fantasmas
porque a tu lado la pausa es rostro desenvuelto
tantos nombres y acertijos se encuentran tibios
entre tus labios.

Hombre de presencia que inventa mis latidos,
deletreando lo que escribo,
llega siempre hasta la sombra,
a la quietud feroz del agua,
que se desliza y me enamora.

Su eco son mis puentes,
huella que encarna y sobrevive
por los caminos de la arena,
plataforma que amanece
sin rescoldos de vació,
delirante marea
que se divierte y crea,
los paisajes que hemos sido.

Esperas al filo de nuestro anegado recinto,
devorado nervio de pulso fugitivo,
con el estupor de sentirte tan vivo,
de lo profundo volverás
con la centella de agua para ser mi abrigo,
con el vaivén a la deriva,
a toda calma va por la vida.

Relámpagos sobre la piel
sigilos de mar de oscuro fulgor,
siglos de ti que descubro bajo el sol,
fronteras impacientes por prematuro oleaje
que retrocede, violento insomnio que crece y no sede,
por los huesos que han mirado ya la noche.
tan despiertos, tan humanos,
tan terribles,tan ufanos.

Por eso es que mi mundo son tus manos,
danzantes y transparentes cargadas de futuro
cargadas de placeres esperando algún conjuro,
inexorable ser que se conjuga con la sal,
así vuelve, así va, así es… mi hombre de mar.

Natalia Correa.



Foto mia. " BUSCANDO AL HOMBRE DE MAR"

miércoles, 26 de mayo de 2010

La idea de un sueño

Entre lo que creo y soy
existen soledades susurrantes,
que menguan las existencias y el pulso
la primer palabra siempre resulta ser discurso,
estatua frágil que deshace lo que escribo,
mientras la herida florece y hiere a placer,
intuyendo lo invisible y los signos zurcidos por el tiempo.

Flacos abismos resaltan los horizontes abandonados,
gruesas esquinas filtradas por el sol
silencio maduro que dura un instante
va resguardando el palpitar de un corazón
aquí y allá todo suena tan simple
saliva llena de costumbres y resquicios de amor
que sube por los herrajes de una boca
para disipar el ruido desafiante de los días
acto oculto y difícil quemarse en el lenguaje
gota de agua que se desliza a través de señales.

Poesía firme, con entrañas muertas levitando por aire,
es así como la palabra va desdoblando mi interior
es así como la lectura del instante surge tendida
como relámpago iluminado.

Entre lo que se pierde y se desea
guardo tu nombre como poesía firme
para sembrar y perforar las noches
que me han dado ficciones y fantasmas de luz.

Repartida en el cuerpo
entre escollos y placeres
las caricias que aún debes
no resultarán ser suficientes.

Las páginas de mi sangre
se encuentran ya dormidas,
Inmóviles como música que se bebe
para evitar las pesadillas.

Poesía firme con lenguas de profecía
eléctrica historia de hueso y tinta
que estalla de pronto entre
aquellos rasguños verbales
y aquellas preguntas cargadas de tiza.

Por eso que creer en ti es crearte
creciente amor que empapa la tarde,
entre los desnudos ademanes
de tu cuerpo impasible e imparable,
poesía firma tan nítida e ingobernable.

Porque todo tiende a contar estrellas
a anidar los besos y tratar de entender los sueños,
poesía firme no para cobardes,
conquista sutil que se baña con tu resplandor
mientras en el mundo hay muerte y sinrazón,
este es mi refugio donde siempre estoy,
por eso, entre lo que creo y soy,
existe la lluvia pero también el sol.

Natalia Correa.


miércoles, 28 de abril de 2010

Carta de amor #1

A la deriva con palabras cortas que se ensanchan con el tiempo, así resulta el comienzo de nuestra historia. Probaré fortuna en la geografía que se manifiesta en la noche, porque ahora sé que duermes. No será difícil que me escuches. Llegue a ti escapando de los espacios vacios, por el grito de un cosmos salvaje. Vengo desde lejos desplegando el viento del extravió y la espesura. Temó como nunca ignorar tus señales, y perderme sin la fluidez y con el amor a mis espaldas. Te hablo de lo que temo... para que entiendas por tantos años mi cobardía y mi silencio.
Te quiero real sin ficciones capaces de asombrarnos. Porque hoy resuenan las cosas que no te he dicho, por eso hago del desvelo un atajo tan simple, por la experiencia de ver y sentir tus pasos.

viernes, 2 de abril de 2010

Frases Rotas...

De regreso
para inventar el orden de lo mágico,
como ríos bondadosos
que alimentan su caudal diario,
porque ya no basta,
hablar de fiebres y relieves fututos,
vivir apagados entre los ojos y el mundo,
entre noche incompletas tragadas por vacío.


Aún quedan frutos
que se palpan invisibles,
lengua y ser humano
arrancado por la bestia de sus sueños,
tiempo que se quiebra en la conjugación
húmeda de insistir.

Viento de verbo,
que alarga las voces
que la noche madura.
Cuerpo que padece
el simulacro del poema,
mientras encarna un nombre
mientras se conoce al hombre,
que ya no escribe, que ya no ríe,
que ya no vuelve, que ya no existe.

Allá el deseo: frases llenas de cicatrices,
feroces sombras de reflejos vivos,
que transfiguran los vestigios del fantasma
En piel de mundo, en bosque firme.

Porque todo tiende a huir
Mientras surge esa sed,
que nos borra el silencio
desde ahora aire disuelto,
escritura a carne viva
enigma puro del pensamiento.

De vuelta a las señales
que estremecen y aman,
a las entrañas de la muerte
que atraviesan los caminos,
a la risa de piedra, a las bocas festivas
vestidas por la palabra,
mientras un pájaro me mira
y así extiende sus alas.

Natalia Correa.



Foto mía.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Universo de astros y palabras

Dedicado a mi abuelo Salvador Correa Mota,
y para todas las personas, que han perdido a un ser querido
debido a una enfermedad tan terrible como el cancér.

Árbol de manos vacías,
y herrumbre sagrada,
que fue sólo un cuerpo
para darle forma tenemos al verso ,
labios en grito que resultan ser un misterio,
cruel hueco que se bebe la paz
para transitar en los márgenes
de lo inocuo y lo vació,
no he dejado de sentirte
así como tampoco he dejado de quebrarme
esperando tu regreso.

Ante un universo desnudo,
la soledad vigilante,
quiero articular movimiento
en cada una de las partes de tu cuerpo,
mientras tanto reparte mi sed
en tus palabras,
ser integro que transfigura
el deseo de seguir viviendo.

Árbol, espacio donde
se arropan los sonámbulos,
y se realizan los conjuros del amor.

Acumular lo que hemos sido
para luego no existir,
acercarse a donde inicia el fuego
para luego arder,
No siempre el instante,
hace breves las distancias
porque estruja y conoce,
porque siente y encarna,
los momentos que tendremos mañana.

Ante la emoción que transcurre
como un hervidero, como un río nuevo,
sueño que contiene astros en el pensamiento,
trasparencia de cálida zozobra
se enraíza en nuestra historia.

Juegos de nostalgia sin fortuna
que saben cómo nombrarnos,
pero también como cimbrarnos
ante la luna.

Árbol, señuelo incapaz
de aniquilar lo que nos forja,
prolijamente quieto
libro abierto de días viejos,
de pájaros, de líneas,
y su balanza con recovecos.

Ecos, nombres, y caminos
que en el aire se suscriben
como ruidos
llovizna letra por letra,
que de tu hueso se inventa y crea,
ojo que florece ante tus apariciones
sutil paraíso que dura lo que un sueño,
o un poema de pequeños resplandores.


Silencio de follaje dulce y extenso,
ceniza tatuada en el mundo,
recorriendo algún tiempo,
puño que avanza y golpea
los pilares de mis parpados,
entre un lenguaje que se desdice
observo tu cuerpo repartido
entre los muros
veo como cavas y te entierras
aún más lejos.

En tus ramas encalla el trueno,
Adentro de ti
existen razones y cuchillos
viento que se inventa y borra
en andar de luz,
con aquella estela,
con aquella sombra,
de un hombre
que siempre guardo
en la memoria.

Natalia Correa.


Foto mía.